jueves, 9 de marzo de 2017

El lenguaje porno, o cómo entenderse con pocas palabras

He aquí un ejemplo de lo que decía en el anterior post: cómo las personas de cualquier género, raza o religión pueden entenderse sin palabras, usando sólo el lenguaje corporal, y con la total seguridad de estar entendiéndose perfectamente el uno al otro. ¿Acaso es eso tan claro en otro contexto, como en el porno?


Aunque bueno, siendo escrupulosos, no se puede decir que en los videos porno reine la ley del silencio precisamente.  Como un arte que es, nos guste considerarlo así o no, tiene su propio argot, y aunque es bastante reducido, no se puede negar que es eficaz como pocos. Los "¡oh, dios mío!", "¡más, más!" o "¡fóllame, fóllame!" son ya todo un clásico que no dejan de repetirse una y otra vez en todas las producciones xxx de las que echemos mano. Más bien deberíamos pensar por qué nos excita tanto escuchar esas palabras, y lo que es peor, que por mucho que las escuchemos, siempre nos acaban excitando. ¿Será alguna reminiscencia de nuestro pasado ancestral que no podemos explicar, pero que sigue existiendo en nuestros genes? A saber, nunca se me ha dado bien la genética.

Y digo que esto es curioso, porque generalmente, en nuestra vida cotidiana, y en las relaciones sexuales que mantenemos habitualmente, no son palabras que se suelan decir para mantener la excitación de nuestras parejas. No sé vosotros, pero yo nunca me he ido a la cama con una chica y hemos acabado lanzándonos esas palabras para calentar la cosa; al menos en mi caso, nuestro lenguaje ha sido más bien cosa de gemidos y grititos, aunque alguna vez nos hayamos salido de madre y hayamos gritado de puro placer. En realidad, en la vida real nunca me sale utilizar el argot de los vídeos porno, y no porque sea un mojigato precisamente; es que no encuentro el momento para hacerlo, cuando a las estrellas x les salen tan natural.

Y ahora que lo pienso, no debo ser el único, porque no suelen verse muchos vídeos de porno amateur en los que los protagonistas se comporten y hablen de esa manera. Los montajes, el atrezzo, hasta las posturas son imitadas, pero ¿las frases y palabras? En pocas ocasiones, y mira que puedo jactarme de haber visto un número considerable de ellos. Así que me hace pensar en que llevo razón en lo que digo: es un argot exclusivo de las películas porno.

Pero no todo el porno necesita de un lenguaje, aunque el que he indicado es bastante escaso. ¿Os acordáis de aquellas revistas xxx que hacían nuestras delicias en el siglo pasado, antes de que internet irrumpiera en nuestras vidas? Algunas adaptaban globos de diálogo como los comics, pero la gran mayoría eran totalmente mudas, y ni falta que hacía que dijeran nada, jeje. Y si eso lo trasladamos a la época actual, ahora podemos disfrutar de las galerías de fotos eróticas, o al menos así las llaman; pero son las profesionales, la gente de a pie prefiere mandar sus fotos caseras a las webs dedicadas al porno, donde suelen tener una comunidad amateur que comparte sus contenidos xxx, como Puritanas.com.

De cualquier forma, vuelvo a reiterar que, cuando dos personas quieren entenderse, el lenguaje no es un problema ni una barrera, hay muchas formas de hacerlo. Claro que en el porno no sirve de mucho la palabra escrita, aunque sólo por curiosidad me gustaría ver alguno de esos guiones, a ver si por casualidad introduciendo algunos diálogos la cosa no pareciera tan forzada. Pero el lenguaje corporal funciona de maravilla, incluso se podrían obviar ese argot del que hablaba antes, que ya cansa de tanta repetición, y hacer que el público imaginara lo que se quiere decir sólo con la expresión de los cuerpos de los actores.



La pornografía tiene como único fin el de excitar nuestros cuerpos a través de nuestros sentidos de la vista y el oído, eso lo tengo claro; y también que lo consigue con unas cuantas palabras dichas en los momentos adecuados, y unas cuantas posturas visualmente atrayentes. Ahora bien, ¿tiene el mismo efecto la pornografía escrita? Me temo que no, porque para eso tendría que ponerse en juego nuestra mente, y la verdad, no todo el mundo está preparado para eso, ni tiene tanta imaginación. Qué le vamos a hacer, somos una generación que vamos a lo fácil, incluso cuando se trata del sexo gratis.

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